El 11 de marzo se publicó en el BOE el Plan Anual de Control Tributario y Aduanero de 2026 que establece las principales líneas de actuación de la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) para garantizar el correcto funcionamiento del sistema tributario y luchar contra el fraude fiscal.
El principal objetivo es fomentar el cumplimiento voluntario de las obligaciones tributarias, mejorar la asistencia a los contribuyentes y reforzar las actuaciones de prevención, investigación y control del fraude.
Las actuaciones previstas se estructuran en cinco grandes áreas: (i) información y asistencia al contribuyente, (ii) prevención del fraude, (iii) investigación y control del fraude tributario y aduanero, (iv) control del fraude en fase recaudatoria y (v) colaboración con otras administraciones tributarias.
Información y asistencia al contribuyente
Uno de los ejes principales del plan es mejorar la relación entre la Administración y los contribuyentes mediante un modelo de asistencia más eficiente y accesible. En 2026 se consolidará el sistema de atención omnicanal, que integra atención presencial, telefónica y digital, permitiendo a los contribuyentes realizar trámites y consultas con mayor facilidad.
Asimismo, se desarrollarán nuevas herramientas digitales como asistentes virtuales e informadores sobre diferentes impuestos, además de mejoras en la plataforma Censos WEB para facilitar los trámites censales de empresarios y profesionales.
Otra línea importante es el impulso de la facturación electrónica y de sistemas informáticos de facturación adaptados a la normativa, con el objetivo de mejorar el control fiscal y facilitar el cumplimiento de las obligaciones tributarias. Además, la Agencia Tributaria continuará promoviendo la educación cívico-tributaria en centros educativos y universidades para fomentar una cultura de responsabilidad fiscal.
Prevención del fraude y fomento del cumplimiento voluntario
El plan apuesta por un enfoque preventivo basado en la detección temprana de riesgos fiscales y en la promoción de la regularización voluntaria por parte de los contribuyentes. Para ello, se continuará mejorando el censo de obligados tributarios, garantizando que la información sobre actividades económicas y obligaciones fiscales sea precisa y esté actualizada.
Una medida relevante es la consolidación de las autoliquidaciones rectificativas en impuestos como el IRPF, el IVA y el Impuesto sobre Sociedades, que permiten corregir errores de forma más sencilla y reducir la carga administrativa. Además, se realizarán campañas informativas dirigidas a contribuyentes que presenten posibles errores o incumplimientos, con el fin de que puedan corregir su situación antes de iniciar procedimientos de comprobación.
También se llevarán a cabo planes de visitas y controles sectoriales dirigidos a determinadas actividades económicas con mayor riesgo de fraude, prestando especial atención a establecimientos que no admiten pagos con tarjeta, al alquiler turístico no declarado y a determinadas irregularidades en el ámbito empresarial.
Investigación y control del fraude tributario
La Agencia Tributaria reforzará las actuaciones de investigación y comprobación en los casos más complejos. Para ello se ampliarán las fuentes de información disponibles, incluyendo datos sobre cuentas bancarias, pagos con tarjeta, monedas virtuales y operaciones realizadas a través de plataformas digitales. El intercambio internacional de información fiscal también tendrá un papel clave en la detección del fraude.
Se intensificará el control sobre grandes empresas, grupos fiscales y multinacionales, especialmente en aspectos como los precios de transferencia, las deducciones fiscales, los gastos financieros y las estructuras internacionales utilizadas para reducir la carga tributaria. Asimismo, se comenzará a aplicar el control del impuesto mínimo global del 15 % para grandes grupos empresariales, derivado de los acuerdos internacionales en materia de fiscalidad.
Otra línea prioritaria será el control de patrimonios elevados, especialmente cuando existan discrepancias entre el nivel de vida de una persona y las rentas declaradas. En este ámbito se prestará atención al uso abusivo de sociedades instrumentales para pagar gastos personales o reducir la tributación, así como a los cambios ficticios de residencia fiscal para evitar impuestos.
También se intensificará el control sobre actividades económicas y pequeñas empresas, mediante campañas específicas y comprobaciones limitadas orientadas a detectar ingresos no declarados y otras irregularidades.
Control en aduanas, impuestos especiales y fase recaudatoria
En el ámbito de Aduanas e Impuestos Especiales, el plan contempla reforzar el control del comercio electrónico internacional y de determinadas importaciones con riesgo de infravaloración. Asimismo, se intensificarán las actuaciones sobre impuestos especiales como los que gravan hidrocarburos, alcohol o tabaco. La cooperación internacional será clave para combatir el contrabando, el tráfico de drogas y el blanqueo de capitales.
Por último, el plan incluye medidas para mejorar el control del fraude en fase recaudatoria, es decir, cuando ya existe una deuda tributaria. Se desarrollarán herramientas informáticas para clasificar a los deudores según su comportamiento, mejorar los procedimientos de embargo y anticipar riesgos de insolvencia o fraude.
Conclusión
El Plan Anual de Control Tributario y Aduanero de 2026, aparte de mejorar la asistencia de los contribuyentes, evidencia una clara tendencia hacia el control e investigación para evitar el fraude, tanto de personas físicas, como sociedades y grandes grupos empresariales.
ABR Jurídico
Departamento Tributario
